Por qué los marcadores son la clave de división más limpia
Un manual largo, un contrato o una memoria anual que ya lleva un índice te ha dicho exactamente dónde están sus junturas naturales. Dividir por esos marcadores significa que nunca cuentas páginas ni adivinas dónde termina una sección, y los archivos resultantes heredan nombres con sentido en lugar de parte-1, parte-2. Es ideal para entregar un solo capítulo a un revisor, publicar una política de un manual combinado o volver a separar un escaneo unido en los documentos con que se montó, siempre que cada uno de esos documentos empiece en su propio marcador.